La pesada herencia para el siguiente gobierno

¿Cuáles pueden ser las herencias inevitables del régimen actual a la siguiente Presidenta?

De entrada, hay una advertencia de continuidad, por lo que hay la posibilidad de que todo siga igual, pero con un rostro diferente. Esa opción no tardaría mucho en implosionar por la manera como el gobierno de López Obrador ha dilapidado las finanzas públicas.

Una herencia inevitable serán las obras de infraestructuras faraónicas que implicarán costos presupuestales extraordinarios lo mismo si se culminan que si se replantean, todo dependerá de quien resulte electa como Presidenta el 2 de junio.

Vamos, la refinería en Tabasco tarde o temprano tendrá que funcionar y aunque difícilmente pueda llegar a un punto de equilibrio, podría no ser tan improductiva como el Tren Maya que está destinado a vivir del subsidio permanente.

El aeropuerto en Zumpango, Estado de México, puede ser otra historia. Un triunfo oficialista obligaría a mantener el funcionamiento de este monumento al capricho, mientras que un triunfo opositor podría replantear la ubicación de un aeropuerto que sea verdaderamente útil para la Ciudad de México.

Otra herencia inevitable será el intervencionismo del Ejército en las actividades civiles de administración de la infraestructura pública. Es una enorme sesión de poder que tendrán que evaluar si toleran o modifican durante el siguiente gobierno.

Y una herencia más está ya anunciada por parte de la Secretaría de Hacienda en la presentación de los pre-criterios económicos para el 2025.

De entrada, el aviso del gobierno de López Obrador es que no van a parar de derrochar en este año electoral y que el déficit fiscal subirá no al 5% sino casi al 6% del Producto Interno Bruto (PIB) y que la deuda se dispara hasta el 50% del PIB.

Esa es ya toda una herencia para la siguiente administración, pero este régimen, que evidentemente tiene todas las intenciones de mantenerse en funciones a través de otro rostro, plantea lo que consideran como el remedio y el trapito para el 2025.

Le hacen saber a la siguiente administración que con tan irresponsable manejo financiero durante este año no hay más remedio que apretarse el cinturón durante el siguiente año y reducir la carga del gasto público.

Así que los Requerimientos Financieros del Sector Público más altos del siglo durante este año, van a requerir un ajuste drástico durante el 2025, hasta en el gasto social, si se quiere evitar una crisis financiera.

Y esa es otra herencia que dejará el obradorato al siguiente gobierno. Han jugado muy en la raya del precipicio de las finanzas públicas y creen que con su plan de ajuste al gasto para el 2025 habrá tolerancia en los mercados.

La apuesta es que México es el gran imán de las inversiones de lo que se ha dado en llamar el nearshoring, pero podría ser un poco tarde antes de que se tengan que pagar algunas facturas.

Pemex, no hay que olvidarlo, es una espada que pende sobre las finanzas públicas y si el desajuste presupuestal del gobierno no cuadra con las expectativas de las firmas calificadoras, puede venir ese castigo de la degradación que cambie el panorama de estabilidad que hemos visto a lo largo de los últimos años.

Eso es tan solo parte de la herencia que recibirá el siguiente gobierno en menos de seis meses.

 

      @campossuarez